Es absolutamente imposible encarar problema humano alguno con una mente carente de prejuicios.
He perdido mi reputación. Pero no la echo en falta.
No hay que vender la piel del oso antes de haberlo matado.
El mundo es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten.
La fama suele alcanzar a aquellos que están pensando en otra cosa.
Toda persona debe decidir una vez en su vida si se lanza a triunfar, arriesgándolo todo, o si se sienta a ver el paso de los triunfadores.
Esfuérzate por mantener las apariencias; el mundo te dará crédito para todo lo demás.
Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.
El que hace un favor a quien lo merece, él mismo lo recibe.
Medita al atardecer, mirando las estrellas y acariciando a tu perro; es un remedio infalible.
La gente cortesana suele ser dura con sus inferiores, porque instintivamente ejerce represalias por las humillaciones perpetuas a las que se ve sometida en los palacios.
Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra, y por amor a la verdad.
A la mayor parte de los que no quieren ser oprimidos no les disgustaría ser opresores.
El cerebro es mi segundo órgano en importancia.
Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es.
La culpa no está en el sentimiento, sino en el consentimiento.
El caer no ha de quitar la gloria del haber subido.
En algún sitio algo increíble espera ser descubierto.
Visión es el arte de ver las cosas invisibles.
Nadie está graduado en el arte de la vida mientras no haya sido tentado.
Sin nuestro sufrimiento, nuestra tarea no diferiría de la asistencia social.
Yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra.
Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz.
El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos.
Las injurias son las razones de los que tienen culpa.
El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable.
No hay rey que no haya tenido un esclavo entre sus antepasados, ni esclavo que no haya tenido un rey entre los suyos.
La individualidad es un carácter impregnante de las cosas, pero también puede decirse que no hay nada individual que no tenga carácter reconocible mediante el pensamiento universal.
El placer es el bien primero. Es el comienzo de toda preferencia y de toda aversión. Es la ausencia del dolor en el cuerpo y la inquietud en el alma.