Después de la tempestad viene la calma.
Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.
Los maridos nunca son tan maravillosos como cuando están traicionando a su esposa.
Un erudito que no sea serio no inspirará respeto, y su sabiduría, por lo tanto, carecerá de estabilidad.
Nada dura para siempre, ni siquiera tus problemas.
No creo en la casualidad ni en la necesidad; mi voluntad es el destino.
Nada prende tan pronto en las almas como esta simpatía de la risa.
El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto.
De todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que causa más estragos.
La victoria y el fracaso son dos impostores, y hay que recibirlos con la misma serenidad y un saludable punto de desdén.
Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía.
La descomposición de todo gobierno comienza por la decadencia de los principios sobre los cuales fue fundado.
Si dudo, si me alucino, vivo. Si me engaño, existo. ¿Cómo engañarme al afirmar que existo, si tengo que existir para engañarme?
Piensa el ladrón que todos son de su condición.
Pues el pájaro cantor jamás se para a cantar en un árbol que no da flor.
La ocasión hace al ladrón.
Debes perder una mosca para pescar una trucha.
El hombre descontento no encuentra una silla cómoda.
Todo el mundo se queja de no tener memoria y nadie se queja de no tener criterio.
No habrá paz en la tierra mientras perduren las opresiones de los pueblos, las injusticias y los desequilibrios económicos que todavía existen.
Quien toma bienes de los pobres es un asesino de la caridad. Quien a ellos ayuda, es un virtuoso de la justicia.
El motor de la historia es la lucha de clases.
La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor.
Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie.
La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.
Una derrota peleada vale más que una victoria casual.
Si dos cabalgan en un caballo, uno debe ir detrás.
El hogar es la prisión de la soltera y el hospicio de la casada.
En la mayoría de los hombres, las dificultades son hijas de la pereza.
Lo que defiende a las mujeres es que piensan que todos los hombres son iguales, mientras que lo que perjudica a los hombres es que piensan que todas las mujeres son diferentes.