¿Qué es la mayoría? La mayoría es un absurdo: la inteligencia ha sido siempre de los pocos.
Claro que el café es un veneno lento; lo llevo bebiendo cuarenta años.
El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro supera a la esperanza.
Un amigo me preguntaba porqué no construíamos ahora catedrales como las góticas famosas, y le dije: Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones; nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión.
Aunque estoy convencido de que nada cambia, para mí es importante actuar como si no lo supiera.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos nunca dejan de deshojarse.
Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.
Los senos de la mujer son la única persistencia del hombre; los coge al nacer y no los suelta hasta morir de viejo.
Para hacerse una posición en el mundo, es preciso hacer todo lo posible para hacer creer que ya se tiene.
En el orden de las vicisitudes humanas no siempre decide la mayoría de la masa física, sino que la superioridad de la fuerza moral inclina la balanza política hacia sí.
He sido un hombre que busca y aún lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas ni en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre.
La actividad es lo que hace feliz al hombre.
Es mejor ser hombre que mujer, porque incluso el hombre más miserable tiene una mujer a la cual mandar.
Los discursos inspiran menos confianza que las acciones.
El sufrimiento humano ha alcanzado su culmen en la pasión de Cristo.
A veces, una broma, una anécdota, un momento insignificante, muestran mejor a un hombre ilustre que las mayores proezas o las batallas más sangrientas.
Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie.
Prefiero que me incineren a que me entierren, y ambas cosas prefiero a un fin de semana con mi mujer.
Llamamos destino a todo aquello que limita nuestro poder.
La desigualdad es el origen de todos los movimientos locales.
El desarrollo es el nuevo nombre de la paz.
Como no tienes experiencia en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles.
La respuesta a cualquiera que hable de exceso de población es preguntarle si él mismo forma parte de ese exceso, o si no lo es, cómo sabe que no lo es.
El único deber es el deber de divertirse terriblemente.
Los buenos terminan felices; los malos, desgraciados. Eso es la ficción.
No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino sólo si marchamos por el mismo camino.
La mejor salsa es el hambre.
Visto un león, están vistos todos, pero visto un hombre, sólo está visto uno, y además mal conocido.
Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que pueda prevenirlo.