El bien público requiere que se traicione, que se mienta y que se masacre.
El dinero habla un lenguaje que entienden todas las naciones.
Para la diplomacia, una cuestión aplazada ya está resuelta.
Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.
Cuando se dice que el dinero no hace la felicidad, se alude, evidentemente, al de los demás.
El patriotismo en el campo de batalla consiste en lograr que otro desgraciado muera por su país antes de que tú mueras por el tuyo.
Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo.
El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Sino, ésta establecerá un fin para la humanidad.
La autoridad de la moda es tal que nos obliga a ser ridículos para no parecerlo.
El patriotismo es la virtud de los depravados.
Los trabajos no sirven si no nos enseñan algo.
Para destruir las malas prácticas, la ley es mucho menos útil que los esfuerzos individuales.
Los gobiernos son velas; el pueblo, el viento; el Estado, la nave, y el tiempo, el mar.
Cada guerra es una destrucción del espíritu humano.
La sociedad sería una cosa hermosa si los unos se interesaran por los otros.
A dos hombres venero en este mundo: al labrador sufrido de mano callosa y nervuda, en la que permanecerá para siempre una majestad real e indeleble, puesto que en ella está el cetro de este mundo. Y a aquel que trabaja por las necesidades imprescindibles del espíritu; no por el pan cotidiano, sino por el pan de la verdadera vida.
No se es amigo de una mujer cuando se puede ser su amante.
Creo que no es posible vivir sin ideal, ni religión ni sensación de porvenir. Los hospitales estarían llenos de locos.
Nada destruye más el respeto por el gobierno y la ley de un país que la aprobación de leyes que no pueden aplicarse.
El miedo no es un buen maestro para enseñar virtudes.
La sociedad no es una enfermedad, sino un desastre. Es un milagro estúpido que logremos vivir en ella.
El terrorismo nace del odio, se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un auténtico crimen contra la humanidad.
No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar.
Al gobernar, aprendí a pasar de la ética de los principios a la ética de las responsabilidades.
Nunca la persona llega a tal grado de perfección como cuando llena un impreso de solicitud de trabajo.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Para los historiadores, los príncipes y los generales son genios; para los soldados siempre son unos cobardes.
Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen.
No es digno de mandar a otros hombres aquel que no es mejor que ellos.