Los malos hábitos son más fáciles de romper que de enmendar.
Cuando se alza un poder ilegítimo, basta reconocerlo para legitimarlo.
Las civilizaciones mueren por suicidio, no por asesinato.
Los legisladores necesitan ciertamente una escuela de moral.
El gobierno no está hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan.
La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que sí se conocen pero que no se masacran.
Toda relación con la tierra, el hábito de labrarla, de trabajar sus minas o simplemente de cazar en ella, engendra el sentimiento de patriotismo.
La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.
Nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro, sino al oro del becerro.
Viajar es imprescindible y la sed de viajar, un signo claro de inteligencia.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
La civilización no perdura porque a los hombres solo les interesan sus resultados: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Solo se mantiene una civilización si muchos contribuyen con su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren disfrutar del fruto, la civilización se hunde.
Hay tantas mujeres bellas, pero ninguna es perfecta.
La guerra es una enfermedad, como el tifus.
Es feo ser digno de castigo, pero poco glorioso castigar.
No podemos modelar a nuestros hijos según nuestros deseos, debemos estar con ellos y amarlos como Dios nos los ha entregado.
La historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que realmente sucedió.
El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.
Cuando un pueblo se ha vuelto incapaz de gobernarse a sí mismo y está en condiciones de someterse a un amo, poco importa de dónde proceda éste.
El mejor límite para el dinero es aquel que no permite caer en la pobreza ni alejarse mucho de ella.
La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él.
De mi formación cristiana he obtenido mis ideales y de Gandhi la técnica de la acción.
Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente y hermano complaciente.
¿Por qué a los seres humanos contemporáneos les fascina comprar y consumir, y sin embargo sienten muy poco apego por lo que compran?
En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él.
No reniego del patriotismo, pero primero soy un ser humano, y cuando ambas cosas son incompatibles, siempre le doy la razón al ser humano.
El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde florecen la libertad y el amor, no es una oficina, un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.
El secreto de la educación es enseñar a la gente de tal manera que no se den cuenta de que están aprendiendo hasta que es demasiado tarde.
No me importa lo mucho que hablen mis ministros, siempre que hagan lo que yo les digo.