Cuando me encuentro con una criatura, encuentro la voluntad del poder.
Los bolsillos de los gobernantes deben ser de cristal.
¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y su príncipe tiene una querella con el mío, aunque yo no la tenga con él?
Toda actividad humana transcurre dentro de la sociedad, sin que nadie pueda sustraerse a su influjo.
Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario.
La oxidación por falta de uso desgasta mucho más las herramientas que el propio trabajo.
En la sociedad no todo se sabe, pero todo se dice.
Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.
No buscamos la sociedad por amor a ella misma, sino por los honores o los beneficios que puede reportarnos.
Las costumbres hacen las leyes, las mujeres hacen las costumbres; las mujeres, pues, hacen las leyes.
Todos los educadores son absolutamente dogmáticos y autoritarios. No puede existir una educación libre, porque si dejas a un niño libre, no lo educarás.
Creo que no se puede ser hombre, y mucho menos artista, sin tener una conciencia política. El arte es política.
Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.
A mi juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente más tiempo en paz.
El porvenir está en manos del maestro de escuela.
He dicho muchas veces que la política es la segunda profesión más baja y me he dado cuenta de que guarda una estrecha similitud con la primera.
La guerra no consiste solo en la batalla, sino en la voluntad de luchar.
El que compra lo supérfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.
Una llave de oro abre todas las cerraduras.
Observa, escucha, calla. Juzga poco, pregunta mucho.
Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie.
La instrucción primaria obligatoria es el derecho del niño.
Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio.
La civilización es, entre otras cosas, el proceso por el que las primitivas manadas se transforman en una analogía, tosca y mecánica, de las comunidades orgánicas de los insectos sociales.
No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.
Aprende a gobernarte a ti mismo antes de gobernar a los otros.
No es el trabajo lo que envilece, sino la ociocidad.
La Navidad agita una varita mágica sobre el mundo, y por eso, todo es más suave y más hermoso.
Todo aquel que aspira al poder ya ha vendido su alma al diablo.
Ella camina silenciosamente, pero, bajo ese aspecto tranquilo, es todo furia, pura energia eléctrica. La mujer común es tan común como una tormenta.