El hombre se precipita en el error con más rapidez que los ríos corren hacia el mar.
Todos los asuntos tienen dos asas: por una son manejables, por la otra no.
Nunca lleves tus mejores pantalones cuando salgas a luchar por la paz y la libertad.
Las mujeres son secretistas por naturaleza, y les gusta practicar el secreto por su cuenta.
Llamamos peligrosos a los que poseen un espíritu contrario al nuestro, e inmorales a los que no profesan nuestra moral.
Engañar a los hombres de uno en uno es mucho más difícil que engañarlos de mil en mil. Por eso el orador tiene menos mérito que el abogado o el curandero.
El mundo ha sido creado para ser recreado.
Comenzar bien no es poco, pero tampoco es mucho.
Propio es de todo hombre imbécil hacerse el astuto.
Preveo la desaparición del canibalismo. El hombre está asqueado del hombre.
Para hacer ejercicio, pasee con alguien que le acompañe de buen grado, preferentemente un perro.
Cita siempre tus propios errores antes de referirte a los ajenos. Así nunca parecerá que presumes.
Sarna con gusto, no pica
La curiosidad intelectual es la negación de todos los dogmas y la fuerza motriz del libre examen.
Cuanto mayor es el conocimiento de un hombre, mayor ha de ser su fe; y cuanto más se acerca a Dios, más clara es su visión de Dios.
La amenaza es el arma del amenazado.
El espíritu humano avanza continuamente, pero siempre en espiral.
Suelen decir que el hombre que busca la soledad tiene mucho de dios o de bestia.
Qué inapropiado llamar Tierra a este planeta, cuando es evidente que debería llamarse Océano.
Las máquinas, siendo por sí incapaces de luchar, han logrado que el hombre luche con ellas.
Resulta una gran verdad que el destino es una ley cuyo significado se nos escapa, porque nos faltan una inmensidad de datos.
Siempre se debe preferir la acción a la crítica.
La rueda más estropeada del carro es la que hace más ruido.
Los grandes hombres y mujeres tienen confianza en el destino, conocen parte de su porvenir, porque son parte de su porvenir ellos mismos.
La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo.
Los malos ejemplos son más dañinos que los crímenes.
Todo tiene sus límites.
Las desgracias más temidas son, de ordinario, las que no llegan jamás.
Nuestra fuerza está en nuestro ideal y en nuestra pobreza, no en la riqueza sin ideales.