La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.
El verdadero valor consiste en saber sufrir.
Los hombres de genio abundan mucho más de lo que se supone. En realidad, para apreciar plenamente la obra de lo que llamamos genio, hace falta poseer todo el genio que se requirió para producirla.
Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa en la virtud, y el hombre sabio la ambiciona.
Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero.
No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.
Es terriblemente triste eso de que el talento dure más que la belleza.
Los hombres que tienen la expresión inteligente, defraudan después porque no dan todo lo que nos prometieron. En este sentido, es una ventaja parecer tonto.
La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo.
El carácter no está cortado en mármol; no es algo sólido e inalterable. Es algo vivo y cambiante.
Las gentes virtuosas desacreditan la virtud.
La originalidad es la única cosa cuya utilidad no pueden comprender los espíritus vulgares.
La independencia siempre fue mi deseo; la dependencia siempre fue mi destino.
Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión.
El virtuoso se conforma con soñar lo que el pecador realiza en la vida.
Yo honro con el nombre de virtud a la costumbre de realizar acciones penosas y útiles a los demás.
La belleza es poder; una sonrisa es su espada.
La experiencia es el bastón de los ciegos.
No se puede ser bueno a medias.
Necesito, luego imagino.
El ojo del amo engorda el caballo.
La claridad en la ciencia es necesaria; pero en la literatura, no. Ver con claridad es filosofía. Ver claro en el misterio es literatura. Eso hicieron Shakespeare, Cervantes, Dickens, Dostoievski...
La perfección es una pulida colección de errores.
Nada que se consiga sin pena y sin trabajo es verdaderamente valioso.
La creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas.
Lo que el mundo llama genio es el estado de enfermedad mental que nace del predominio indebido de algunas facultades. Las obras de tales genios no son sanas en sí mismas, y siempre reflejan la demencia mental general.
Si de verdad pudiéramos comprender, ya no podríamos juzgar.
Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: esta es la primera ley de la Naturaleza.
Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.