Un genio es el que es capaz de ver la idea en el fenómeno.
Nada es constante en este mundo sino la inconstancia.
A los elefantes les cuesta mucho adaptarse, las cucarachas sobreviven a todo.
La disciplina consiste en que un imbécil logre que los más inteligentes le obedezcan.
¿Qué importa saber qué es una recta si no se sabe lo que es la rectitud?
Intenta no convertirte en un hombre de éxito, sino en un hombre de valor.
Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos.
La inteligencia consiste no solo en el conocimiento, sino también en la habilidad de aplicar los conocimientos en la práctica.
Sin duda, es importante desarrollar la mente de los hijos. Sin embargo, el regalo más valioso que se les puede dar es desarrollar su conciencia.
El ingenio quizás es al talento lo que el instinto a la razón.
El bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza, el elegante se viste.
Siempre suspiramos por visiones de belleza, siempre soñamos con mundos desconocidos.
El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.
Si una persona parece cuerda es sólo porque sus locuras son proporcionadas a su edad y estado.
La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.
El que no inventa, no vive.
Sólo la inteligencia se examina a sí misma.
¿Qué perfección es ésta que complace y no subyuga, que admira y no arrastra?
Me pareció tan bonita que no podía recordar luego cómo era.
El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, es más culpable que el que le corrompe con dinero.
El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad.
Hay tres cosas importantes en la vida: ser amable, ser amable y ser amable.
Una opinión equivocada puede ser tolerada donde la razón es libre de combatirla.
El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar.
Todo hombre es sincero a solas; en cuanto aparece una segunda persona, empieza la hipocresía.
Todo hombre tiene tres tipos de carácter: el que realmente posee, el que aparenta y el que cree tener.
Lo bello nos atrae, despreciamos lo útil; y lo bello muchas veces nos pierde.
Las personas reales están llenas de seres imaginarios.
La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.