La belleza es el resultado de una selección sexual.
La debilidad de carácter es el único defecto que no se puede enmendar.
La ciencia genuina, hasta donde alcanza su verdadera doctrina, carece de profundidad. La profundidad es cosa de la sabiduría.
La caridad es un deber; la elección de la forma, un derecho.
La belleza, para ser agradable, debe ser ignorada.
No se pueden pedir peras al olmo.
Genio y figura hasta la sepultura.
La conciencia es la voz del alma; las pasiones, la del cuerpo.
Felices los valientes, los que aceptan con ánimo sereno la derrota o las palmas.
A veces un puro es solamente un puro.
Se puede ser un buen hombre y hacer malos versos.
El que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el propio secreto pasa por imbécil.
Tengo 25 años, 70 centavos en el bolsillo y una sola ambición: llegar a ser actor.
La belleza es el esplendor de la verdad.
Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar.
El talento no es un don celestial, sino el fruto del desarrollo sistemático de unas cualidades especiales.
Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser auténtico, puedo ser verdadero.
Entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más elemental; entre dos expresiones, la más breve.
El honor no se gana en un día para que en un día pueda perderse. Quien en una hora puede dejar de ser honrado, es que no lo fue nunca.
Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir... Los valientes ni se enteran de su muerte.
Sacar provecho de un buen consejo exige más sabiduría que darlo.
Cualquier cosa debe tomarse seriamente, nada trágicamente.
La ambición está más descontenta de lo que no tiene que satisfecha de lo que tiene.
La culpa la tiene sólo el tiempo. Todos los hombres se tornan buenos, pero ¡tan despacio!
El que sube una escalera debe empezar por el primer peldaño.
Cualquier esfuerzo resulta ligero con el hábito.
No confundas la paciencia, coraje de la virtud, con la estúpida indolencia del que se da por vencido.
Lo bello es siempre raro. Lo que no es ligeramente deforme presenta un aspecto inservible.
Quien no lo ha dado todo no ha dado nada.