El humilde conocimiento de ti mismo es un camino más seguro hacia Dios que el camino de la ciencia.
Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces.
Todo el mundo comete errores. La clave está en cometerlos cuando nadie nos ve.
Las circunstancias... palabras vacías de sentido con las que el hombre trata de descargar en seres ideales la responsabilidad de sus desatinos.
Escucha aún a los pequeños, porque nada es despreciable en ellos.
Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.
Si nunca has tenido un gran éxito, no sabes lo que vales; el éxito es la piedra de toque de los caracteres.
Las arrugas de la piel son ese algo indescriptible que procede del alma.
Los efectos del amor o de la ternura son fugaces, pero los del error, los de un solo error; no se acaban nunca, como una enfermedad cavernícola sin remedio.
No hay peor sordo que el que no puede oír; pero hay otro peor, aquél que por una oreja le entra y por otra se le va.
Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz diaria; la paz sin la cual el mismo pan es amargo.
El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría.
Nunca hagas apuestas. Si sabes que vas a ganar, eres un tramposo; y si no lo sabes, eres tonto.
Lo que es negocio de todo el mundo no es negocio de nadie.
El hombre vive en un mundo en el que cada ocurrencia está cargada con ecos y reminiscencias de lo que ha ocurrido antes. Cada acontecimiento es un recordatorio.
El niño reconoce a la madre por la sonrisa.
Saber olvidar, más es dicha que arte.
Siempre es simpático el que triunfa.
La verdadera nobleza consiste en saber valerosamente sufrir por los demás y no permitir que los demás sufran por nosotros.
Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento.
Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
No seas compañero de los malos ni calumniador de los buenos.
Matar es una estupidez. Nunca debe hacerse nada de lo que no se pueda hablar en la sobremesa.
Las conversaciones siempre son peligrosas si se quiere esconder alguna cosa.
Es más fácil escribir contra la soberbia que vencerla.
Es difícil determinar cuándo acaba una generación y comienza otra. Diríamos más o menos que es a las nueve de la noche.
El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos, usted se quedaría afuera y su perro entraría.
Cada uno de nosotros tiene a todos como mortales, menos a sí mismo.