El hombre desdichado busca un consuelo en la amalgama de su pena con la pena de otro.
La providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.
Los amigos se suelen considerar sinceros; los enemigos realmente lo son: por esta razón es un excelente consejo aprovechar todas sus censuras para conocernos un poco mejor a nosotros mismos, es algo similar a cuando se utiliza una amarga medicina.
No quiero pensar porque no quiero que el dolor del corazón se una al dolor del pensamiento.
La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.
La felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del entendimiento, en el saber.
El amor celoso enciende su antorcha en el fuego de las furias.
¡Bienvenido sea el dolor si es causa de arrepentimiento!
Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!
Una fe que nosotros mismos podemos determinar, no es en absoluto una fe.
En algún lugar del alma se extienden los desiertos de la pérdida, del dolor fermentado; oscuros páramos agazapados tras los parajes de los días.
La muerte abre la puerta de la fama y cierra tras de sí la de la envidia.
La más segura señal de una naturaleza inferior es querer no parecer sorprendido de nada.
Para la cólera y el para el amor, todo lo que se aplaza se pierde.
Pierre Augustin de Beaumarchais
Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.
Una de las ventajas de no ser feliz es que se puede desear la felicidad.
La fuerza es confiada por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.
Hemos de proceder de tal manera que no nos sonrojemos ante nosotros mismos.
La alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud.
Por muchas riquezas que el hombre posea y por grandes que sean la salud y las comodidades que disfrute, no se siente satisfecho si no cuenta con la estimación de los demás.
El miedo puede llevar a los hombres a cualquier extremo.
Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.
El odio es la venganza de un cobarde intimidado.
El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien.
El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: Es envidiable.
El dolor es la dignidad de la desgracia.
La compasión, buena siempre, es en muchos casos la celestial precursora de la justicia.
Ser celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.
El odio del contrario es el amor del semejante: el amor de esto es el odio de aquello. Así, pues, en sustancia, es una cosa misma odio y amor.