Los sentimientos son los instrumentos de que dispone el sujeto para estar interesado en los objetos que le rodean. Sin los sentimientos seríamos prácticamente muebles.
La felicidad reside en los gustos y no en las cosas; somos felices cuando tenemos lo que nos gusta y no cuando tenemos lo que los demás encuentran agradable.
La melancolía es un recuerdo que se ignora.
En los celos hay más amor propio que amor.
Es una necedad arrancarse los cabellos en los momentos de aflicción, como si eso pudiera aliviar el sufrimiento.
El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame.
El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios.
La satisfacción es la muerte.
Sin esperanza se encuentra lo inesperado.
Cuando nuestro odio es demasiado profundo, nos coloca por debajo de aquellos a quienes odiamos.
Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.
Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?
Nunca son tan peligrosos los hombres como cuando se vengan de los crímenes que ellos han cometido.
Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
Todos los dolores que nos alejan son dolores perdidos.
Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.
La fe puede ser sucintamente definida como una creencia ilógica en que lo improbable sucederá.
Con la perfidia de las mujeres se consigue curar los celos.
Gracias le doy a la Virgen, ,gracias le doy al Señor, ,porque entre tanto rigor ,y habiendo perdido tanto, ,no perdí mi amor al canto ,ni mi voz como cantor.
La esperanza no es ni realidad ni quimera. Es como los caminos de la Tierra: sobre la Tierra no había caminos; han sido hechos por el gran número de transeúntes.
Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor.
Toda ciencia proviene del dolor. El dolor siempre busca la causa de las cosas, mientras que el bienestar tiende a estar quieto y a no mirar atrás.
A todos pertenece lo que piensas; solo lo que sientes es tuyo: si quieres hacerlo tuyo, siente a ese Dios en el que piensas.
No hay medicina que cure lo que la felicidad no cura.
Cualquier muchacho de escuela puede amar como un loco. Pero odiar, amigo mío, odiar es un arte.
La felicidad siempre viaja de incógnito. Solo después de que pasa, sabemos de ella.
Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en exceso, pueden llevarnos a errores deplorables.
El arte de la vida es el arte de evitar el dolor.