El aburrimiento es lo que queda de los pensamientos cuando las pasiones son eliminadas de ellos.
Las teorías, las doctrinas, los sistemas se explican; los sentimientos se sienten.
La felicidad de los grandes consiste no en sentirse felices, sino en comprender cuán felices piensan que deben ser ellos.
El ocaso de una gran esperanza es como el ocaso del sol: con ella se extingue el esplendor de nuestra vida.
Aunque tengamos la evidencia de que debemos vivir constantemente en la oscuridad y en las tinieblas, sin objeto ni fin, hay que tener esperanza.
Llamamos sentimentalismo a los sentimientos que no compartimos.
No me arrepiento de nada. El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable.
No te rías nunca de las lágrimas de un niño. Todos los dolores son iguales.
Las personas debemos el progreso a los insatisfechos.
La indignación moral es, en la mayoria de los casos, un dos por ciento de moral, un cuarenta y ocho por ciento, indignación, y un cincuenta por ciento, envidia.
Los celos, cuando son furiosos, producen más crímenes que el interés y la ambición.
El dolor es una mal que un remedio precipitado irrita.
El pobre dotado de esperanza vive mejor que el rico sin ella.
Hay que juzgar los sentimientos por los actos, más que por las palabras.
La vida es tan incierta, que la felicidad debe aprovecharse en el momento en que se presenta.
La añoranza se asfixió bajo el hábito.
Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que la sostiene con paciencia.
En cuanto el hombre abandona la envidia empieza a prepararse para entrar en el camino de la dicha.
Un solo enemigo puede hacer más daño que el bien que se pueden hacer diez amigos juntos.
La felicidad que da el dinero está en no tener que preocuparse por él.
Basta que un hombre odie a otro para que el odio se extienda hasta toda la humanidad.
La ira ofusca la mente, pero hace transparente el corazón.
Cuando el diablo está satisfecho, es una buena persona.
Es muy difícil hacer bella la felicidad. Una felicidad que solo es ausencia de desdicha es algo feo.
El envidioso puede morir, pero la envidia nunca.
¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?
La pasión más viva que la amistad es el odio.
Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que busca su casa.
Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga.