La esperanza es un empréstito que se le hace a la felicidad.
El hombre que tiene fe debe estar preparado, no solo para ser mártir, sino también para ser un loco.
Para lograr todo el valor de una alegría, debes tener con quién repetirla.
El aburrimiento es la principal explicación de por qué la historia está tan llena de atrocidades.
Debemos desconfiar unos de otros. Es nuestra única defensa contra la traición.
Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza.
Una situación se convierte en desesperada cuando empiezas a pensar que es desesperada.
Para la felicidad son menos nefastos los males que el aburrimiento.
Quien no tiene enemigos, tampoco suele tener amigos.
Cuando nos invade la pena, un día dura tanto como tres otoños.
Amamos siempre a los que nos admiran, pero no siempre a los que admiramos.
Y mi ardiente pasión murió de frío; así muere el amor cuando no hay celos.
Ten buena conciencia y tendrás siempre alegría. Si alguna alegría hay en el mundo la tiene seguramente el hombre de corazón puro.
La rabia de los celos es tan fuerte que fuerza a hacer cualquier desatino.
¡Qué cosa tan extraña es la felicidad! Nadie sabe por dónde, cómo ni cuándo llega, y llega por caminos invisibles, a veces cuando ya no se le espera.
No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.
Aunque el orgullo no es una virtud, es padre de muchas virtudes.
El hecho de ser habitados por una nostalgia incomprensible sería, al fin y al cabo, el indicio de que hay un más allá.
¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!
Sólo la incertidumbre mata los celos.
El odio es una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás.
El orgullo es una forma de egoísmo.
No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives.
Puede que lo que hacemos no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad.
Casi todas las personas son tan felices como deciden serlo.
La esperanza ha contribuido a perder a la humanidad.
En la venganza, el más débil siempre es más feroz.
Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta.
Asusta pensar que quizás las admiraciones más sinceras que tenemos son las de las personas que no nos han comprendido.
La felicidad no es nunca grandiosa.