Yo apunté al corazón del público, y por accidente les di en el estómago.
La manzana podrida arruina a su compañía.
Los hombres buenos y bellos se conquistan con gentilezas.
Es posible que la frase dictadura del proletariado no tenga sentido alguno. Tanto valdría decir: la omnipotencia de los conductores de autobús. Es evidente que si un conductor fuera omnipotente, no conduciría un autobús.
La función del Ejército no es educar al público en asuntos políticos.
El español siempre lo sabe todo. Y si de algo no sabe nada, dice: De esto hablaremos más adelante.
Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto más alto.
El que se fía de cualquiera demuestra poca discreción y sensatez: el que de nadie se fía muestra tener todavía menos.
El cálculo nunca hace al héroe.
Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.
Quien bien gane, bien gaste, pero no malgaste.
Un chisme es como una avispa; si no puedes matarla al primer golpe, mejor no te metas con ella.
Hay más simplicidad en el hombre que come caviar por impulso que en el que come nueces por principio.
Averígüelo Vargas.