Un niño prodigio es alguien que sabe tanto de niño como de mayor.
Si usted permanece calmo, tranquilo y seguro de sí mismo, mientras los demás corren a su alrededor perdiendo la cabeza, quizá usted no comprende la gravedad de la situación.
No siempre podemos agradar, pero siempre podemos tratar de ser agradables.
Estoy satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con el conocimiento, el sentido, de la maravillosa estructura de la existencia. Con el humilde intento de comprender aunque más no sea una porción diminuta de la Razón que se manifiesta en la naturaleza.
Gato escaldado, del agua fría huye.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en la hoya.
Las vidas de los ricos son en el fondo tan aburridas y monótonas, simplemente porque ellos pueden escoger lo que les sucederá. Están aburridos porque son omnipotentes... La cosa que mantiene la vida romántica y llena de ardientes posibilidades es la existencia de esas grandes limitaciones vulgares que nos obligan a todos a enfrentarnos a las cosas que no nos gustan o que no esperamos.
Entrar en el terreno de los hechos es entrar en el mundo de los límites. Las cosas pueden emanciparse de ciertas leyes accidentales o pegajosas, pero no pueden escapar a las leyes de su naturaleza. Se puede liberar a un tigre de su jaula, pero no de su piel manchada.
Como canta el abad, responde el sacristán.
De devociones absurdas y santos amargados, líbranos, Señor.
La cabra siempre tira al monte.
Las despedidas siempre duelen, aunque haga tiempo que se anhelan.
Sólo un loco celebra que cumple años.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
El debate es masculino; la conversación es femenina.
Una era construye ciudades. Una hora las destruye.
El que menos corre, vuela.
Las almas generosas son dóciles.
Es por el hombre que hay valores en el mundo.
Una mujer disfruta con la certeza de acariciar un cuerpo cuyos secretos conoce y cuyas preferencias son sugeridas por el suyo propio.
Las paredes oyen.
Las cuentas claras y el chocolate espeso.
Esa es la madre del cordero.
El que me coacciona pretende hacerlo porque sus razones son fuertes; pero en realidad lo hace porque son débiles.
Si no tenemos miedo de los hombres y buscamos solo la verdad de Dios, estoy seguro de que todos podremos ser sus mensajeros. En lo que a mí respecta, creo sinceramente que respondo a estas dos condiciones.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano.
¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.