Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.
Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo, entonces ¿Quién soy?.
No existe el fracaso, salvo cuando dejamos de esforzarnos.
El hambre suele producir poemas inmortales. La abundancia, únicamente indigestiones y torpezas.
Prefiero saber apreciar lo que no puedo tener, que tener lo que no soy capaz de apreciar.
Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate.
Nos interesan los demás cuando se interesan por nosotros.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Ver lo que tenemos delante de nuestras narices requiere una lucha constante.
El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso.
Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos.
Cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese hombre vale algo.
En general, no nos basta con tener éxito; los demás deben fracasar.
Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho.
Cuando dejo de ser lo que soy, me convierto en lo que podría ser.
Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión.
Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos.
Cuando las cosas no quieren conformarse con nosotros, nosotros debemos conformarnos con ellas.
Bernard Le Bouvier de Fontenelle
El arte de agradar es el arte de engañar.
Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrad siempre con tranquilidad y calma.
Los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Cuando se busca tanto el modo de hacerse temer se encuentra siempre primero el de hacerse odiar.
Siempre hay un lugar en las cumbres para el hombre valiente y esforzado.
No frecuentes las malas compañías, no sea que aumente su número.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Es un verdadero privilegio haber sobrellevado una vida difícil.
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.