Nuestro ánimo se inclina a confiar en aquellos a quienes no conocemos por esta razón: porque todavía no nos han traicionado.
Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame.
El odio no es más que carencia de imaginación.
Hay que abrir a todo colombiano una esperanza cierta, una oportunidad operante, una expectativa legítima.
La felicidad es tanto mayor cuanto menos la advertimos.
Se hace ligera la carga que se sabe llevar bien.
De la rivalidad no puede salir nada hermoso; y del orgullo, nada noble.
La vida nos enseña que no podemos ser felices sino al precio de cierta ignorancia.
El dolor siempre cumple lo que promete.
Hay que acostumbrarse a vivir con los enemigos, ya que no a todos podemos hacerles nuestros amigos.
¡La felicidad! No existe palabra con más acepciones; cada uno la entiende a su manera.
La diferencia engendra odio.
Cuando saltes de alegría, cuida de que nadie te quite la tierra debajo de los pies.
Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro.
La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte porque no han hecho nada de su vida.
¿La cuestión de la fe? Me la planteo todos los días, sin cesar. He dicho no. He dicho no a Dios, si se me permite expresarme de esta manera brutal; pero la cuestión se replantea a cada instante. Estoy obsesionado, digámoslo claramente, obsesionado, si no por Dios, por el no-Dios. Así es.
La confianza sirve en las conversaciones más que el ingenio.
Cualquier hombre puede llegar a ser feliz con una mujer, con tal de que no la ame
El no esperar remedio, ni desesperar de él, suele ser el remedio de los casos desesperados.
Sólo temo a mis enemigos cuando empiezan a tener razón.
Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar.
Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.
El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.
El corazón que está lleno de miedo, ha de estar vacío de esperanza.
El hombre feliz es aquel que, siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar.
La gratitud de muchos no es más que la secreta esperanza de recibir beneficios nuevos y mayores.
Cuidado con la tristeza. Es un vicio.
La envidia es el adversario de los más afortunados.
La única manera de ser feliz es que te guste sufrir.
Lo mejor que podemos hacer en favor de quienes nos aman es seguir siendo felices.