No se ganan los hombres con favores sin obras.
Los más ilustrados de entre los griegos sostenían que la esclavitud era justificable siempre que los amos fueran griegos y los esclavos bárbaros, pero el caso opuesto era contrario a la naturaleza.
No daré veneno a nadie aunque me lo pida, ni le sugeriré tal posibilidad.
Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos.
Recesión es cuando tu vecino se queda sin empleo; depresión es cuando lo pierdes tú.
Para reducir lo infinito a lo finito, lo inasequible a lo humanamente real, no hay más que un camino: la concentración.
¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.
Cuanto más planifique el hombre su proceder, más fácil le será a la casualidad encontrarle.
El epitafio es la última tarjeta de visita que se hace el hombre.
Divertido no es lo contrario de serio. Divertido es lo contrario de aburrido, y de nada más.
Ver a través de todo es lo mismo que no ver.
Manda el que puede y obedece el que quiere.
Solíamos pensar que las revoluciones eran la musa del cambio, en realidad es al revés: el cambio prepara el camino para la revolución.
Juzgamos mejores que los placeres muchos dolores porque se obtiene para nosotros un placer mayor.
Crear, es vivir dos veces.
La peor clase es la que está formada por un solo hombre.
Si quieres paz, prepárate para la guerra.
Nunca se debe mirar a una persona que duerme. Es como si abriéramos una carta que no ha sido dirigida a nosotros.
No he nacido para sólo un rincón, mi patria es todo el mundo.
Al principio y al final de las catástrofes, siempre se dice algo retórico. En el primero, aún no se ha perdido la costumbre; en el segundo, se ha recuperado. Es en el mismo momento de la desgracia cuando uno se acostumbra a la verdad.
La fama es peligrosa, su peso es ligero al principio, pero se hace cada vez más pesado soportarla y difícil de descargar.
¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista.
El que de pequeño respeta la bandera, sabrá defenderla cuando sea mayor.
Cada uno besa temblando la mano que nos encadena.
Exposición, crítica y apreciación son labores de mentes de segunda fila.
El exceso es el veneno de la razón.
El recurso final del hombre destruido es el delito.
En la medida en que el sufrimiento de los niños está permitido, no existe amor verdadero en este mundo.
El que no teme a la muerte, no teme a las amenazas.