El mártir espera la muerte; el fanático corre a buscarla.
La función esencial de la lisonja es lisonjear a las personas por las cualidades que no poseen.
Deja de arañar la corteza; hay fruta madura en tu frente.
La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo.
Hay personas a las que la fortuna no les procura más que miedo de perderla.
El interés es la rueda principal de la máquina del mundo.
Estas páginas accesorias con las que suele ser costumbre presentar las nuevas salidas de los libros, se agostan sobre la marcha y con ellas no valen vitaminas, ni testovirones, ni paños calientes.
El que algo sea cierto no significa que sea convincente, ni en la vida ni en el arte.
Al hombre de cada siglo le salva un grupo de hombres que se oponen a sus gustos.
Morir es tan sencillo y tan aceptable como nacer.
La profunda convicción de un hombre lo protege de los ataques del ridículo.
El burgués es el animal humano domesticado por excelencia.
La fortuna se cansa de llevar siempre a un mismo hombre sobre las espaldas.
La meditación fortalece a los fuertes y debilita a los débiles.
Lo último que uno sabe es por dónde empezar.
Morir por la patria es una gloria; pero son más útiles los que saben hacer morir por la patria a los soldados enemigos.
Todo delito que no se convierte en escándalo no existe para la sociedad.
El fanatismo es a la religión lo que la hipocresía es a la virtud.
Hoy es el mañana por el que te preocupabas ayer.
El asunto es el problema; la forma, la solución.
Si viéramos realmente el universo, tal vez lo entenderíamos.
Ningún descubrimiento se haría ya si nos contentáramos con lo que sabemos.
Más vale apagar una injuria que apagar un incendio.
Quien más arriesga, combate mejor y con más ahínco.
Nadie tan aficionado a secretos como aquel que no tiene intención de guardarlos.
El mundo nace en nosotros, como hizo reconocer Descartes, y dentro de nosotros adquiere su influencia habitual.
Pero la gran, la tremenda verdad es ésta: sufrir no sirve de nada.
La paz sólo se obtiene cuando es posible imponerla.
¿Cambiar? Cuando las colinas lo hagan.