Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior.
En lo que a acción se refiere, el hombre no puede hacer otra cosa que aproximar o separar los cuerpos naturales; lo demás lo realiza la naturaleza.
La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede.
Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.
Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa.
Lo bello nos atrae, despreciamos lo útil; y lo bello muchas veces nos pierde.
Lo bello es superior a lo sublime, porque es permanente y no sacia, mientras que lo sublime es relativo, pasajero y violento.
La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo por el que lo siente.
Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira.
Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de verdad hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.
Todos los que parecen estúpidos, lo son, y además también lo son la mitad de los que no lo parecen.
Hay tres clases de ignorancia: no saber lo que se debería saber, saber mal lo que se sabe y saber lo que no se debería saber.
Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que practica; la otra mitad practica lo que censura; el resto siempre dice y hace lo que debe.
La moral es lo que hace a uno sentirse bien y lo inmoral es lo que hace a uno sentirse mal.
Lo mejor de los viaje es lo de antes y lo de después.
Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.
Los viejos lo creen todo; los adultos todo lo sospechan; mientras que los jóvenes todo lo saben.
Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo, entonces ¿Quién soy?.
Actuamos como si el lujo y la comodidad fueran lo más importante en la vida, cuando lo único que necesitamos para ser realmente felices es algo por lo cual entusiasmarnos.
Somos lo que hacemos, no lo que pensamos ni lo que sentimos.
¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.
Nunca uno se desprende de lo que le pertenece, aunque lo tire o lo regale.
La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer.
Cuando ves lo que somos y lo que representa la vida, sólo el silencio es grande; todo lo demás es debilidad.
Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.
Buscad lo suficiente, buscad lo que basta. Y no queráis más. Lo que pasa de ahí, es agobio, no alivio; apesadumbra en vez de levantar.
No tengo derecho a decir o hacer nada que disminuya a un hombre ante sí mismo. Lo que importa no es lo que yo pienso de él, sino lo que él piensa de sí mismo. Herir a un hombre en su dignidad es un crimen
Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande.
Todo lo que ocurre, desde lo más grande a lo más pequeño, ocurre necesariamente.