Para gobernar se precisa firmeza, pero también mucha flexibilidad y paciencia.
La naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos; la educación hace que seamos diferentes y que nos alejemos.
Uno debe saber vivir con el dinero que tiene.
El fin del terrorismo no es solamente matar ciegamente, sino lanzar un mensaje para desestabilizar al enemigo.
Con un poder absoluto hasta a un burro le resulta fácil gobernar.
Quien gobierna, mal descansa.
La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír.
Casi todo lo absurdo de nuestra conducta es resultado de imitar a aquellos a los que no podemos parecernos.
Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.
Las mujeres no miden jamás los sacrificios; ni los suyos, ni los de los demás.
El odio entre parientes es el más profundo.
Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela.
La familia es un complemento nuestro, mayor que nosotros, anterior a nosotros y que nos sobrevivirá con lo mejor de nosotros.
Fórmate tú en vez de esperar a que te formen y modelen.
Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.
La sociedad es un manicomio cuyos guardianes son los funcionarios de policía.
Obró mucho el que nada dejó para mañana.
Bienaventurado el que tiene talento y dinero, porque empleará bien este último.
En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces.
Para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres, sino libres en sus capacidades y personalidad.
La historia no se repite si no es en la mente de quien no la conoce.
El dinero y no la moral es el principio de las naciones fuertes.
Rechazo toda violencia en la educación de un alma tierna que se adiestra para el honor y la libertad.
La excelencia de un gobierno no se juzga por su orden.
El trabajo siempre ayuda, ya que trabajar no es realizar lo que uno imaginaba, sino descubrir lo que uno tiene dentro.
Los hombres son más elocuentes que las mujeres, pero las mujeres poseen un mayor poder de persuasión.
En la morfología del ser femenino, acaso no haya figuras más extrañas que las de Judit y Salomé, las dos mujeres que llevan dos cabezas cada una: la suya y la cortada.
El mayor peligro de los gobiernos es querer gobernar demasiado.
Para progresar no basta actuar, hay que saber en qué sentido actuar.
El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino adaptar su condición a las leyes.