Me lo pasé muy bien con Martha Stewart, quien también es alguien a quien admiro mucho. He aprendido mucho de ella y creo que todos los de América tienen, sobre la atención al detalle y con ingredientes frescos y de hacer las cosas bellas y especiales.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Las obras de arte nacen siempre de quien ha afrontado el peligro, de quien ha llegado hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede superar. Cuanto más se ve, más propia, más personal, más única se hace una vida.
Tiene mejor conocimiento del mundo no quien más ha vivido, sino quien más ha observado.
Para quien ama la lisonja, es enemigo quien no es adulador.
Es mejor que quien se muere de miedo sea disculpado que quien de miedo se mata: porque allí obra sin culpa la naturaleza; y en este caso, con delito y culpa, el discurso apocado y vil.
Quien en nombre de la libertad renuncia a ser quien debe ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia será una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.
En política, sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el viento; nunca quien pretende que sople el viento donde pone la vela.
Yo no sé quién fue mi abuelo; me importa mucho más saber quién será su nieto.
Un hombre debe vivir el presente y ¿qué importa quién eras la semana pasada, si sabes quién eres hoy?
Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.
Las heridas que te causa quien te quiere, son preferibles a los besos engañadores de quien te odia.
Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.
El mundo es de quien nace para conquistarlo y no de quien sueña que puede conquistarlo.
El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe.
La noche es larga para quien yace despierto; la milla es larga para quien va cansado; la vida es larga para el necio que no conoce la verdadera ley.
Dime con quien andas, y te diré quien eres.
El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza.
Quien toma bienes de los pobres es un asesino de la caridad. Quien a ellos ayuda, es un virtuoso de la justicia.
¿Quién osó luchar con los dioses, y quién con el Único? Es hermoso ser un discípulo de Homero, aunque sea el último.
Es rey quien nada teme, es rey quien nada desea; y todos podemos darnos ese reino.
Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió.
No es dichoso aquel a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitarle nada.
¿Quién capitulará más pronto: el que necesita las cosas difíciles o quien se sirve de lo que buenamente pueda hallar?
Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo.
Quien lo siente lo sabe.
Ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no sabe.
Aquél que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte, pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso.
Bien predica quien bien vive.
La libertad es como la vida, solo la merece quien sabe conquistársela todos los días.