No es verdaderamente valiente aquel hombre que teme ya parecer, ya ser, cuando le conviene, cobarde.
Un egoísta es aquel que se empeña en hablarte de sí mismo cuando tú estás muriendo de ganas de hablarle de ti.
Aquel a quien no le gusta el vino, ni la mujer, ni el canto, será un necio toda su vida.
Cuando tengo que elegir entre dos males, siempre prefiero aquel que no he probado.
Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad.
Es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada.
El más libre de todos los hombres es aquel que puede ser libre dentro de la esclavitud.
El único hombre que es realmente libre es aquel que puede rechazar una invitación a comer sin dar una excusa.
Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione.
Aquel que tiene gran poder debe usarlo livianamente.
Aquel que gobierna por medio de su excelencia moral puede compararse a la estrella polar, que permanece en su sitio en tanto todas las demás estrellas se inclinan ante ella.
Soberano es aquel que decide sobre el estado de emergencia.
De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
¡Ah, el eterno femenino!, decía aquel señor cuya mujer nunca acababa de morir.
El alumno mediocre es aquel que no supera a su maestro.
Aquel que no usa su moralidad sino como si fuera su mejor ropa, estaría mejor desnudo.
El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
No es digno de mandar a otros hombres aquel que no es mejor que ellos.
A dos hombres venero en este mundo: al labrador sufrido de mano callosa y nervuda, en la que permanecerá para siempre una majestad real e indeleble, puesto que en ella está el cetro de este mundo. Y a aquel que trabaja por las necesidades imprescindibles del espíritu; no por el pan cotidiano, sino por el pan de la verdadera vida.
El mejor límite para el dinero es aquel que no permite caer en la pobreza ni alejarse mucho de ella.
Dichoso es aquel que mantiene una profesión que coincide con su afición.
El castigo más justo es aquel que uno mismo se impone.
Todo aquel que aspira al poder ya ha vendido su alma al diablo.
Un hombre educado es aquel que tiene los amores y los odios juntos.
¡Bienaventurado todo aquel a quien la mujer dice no quiero, porque ése, a lo menos, oye la verdad!
La sociedad no debe exigir nada de aquel que no espera nada de ella.
El poder desgasta sólo a aquel que no lo tiene.
Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Lo único que realmente nos pertenece es el tiempo: incluso aquel que no tiene otra cosa cuenta con eso.
El lugar ideal para mí es aquél en que es más natural vivir como extranjero.