Un optimista es aquel que cree que todo está bien, mientras que un pesimista cree que todo está mal, excepto él mismo.
Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.
Genio es aquel que, en todo momento, sabe plasmar en hechos sus pensamientos.
Valiente es aquel que no toma nota de su miedo.
Culto es aquel que sabe dónde encontrar lo que no sabe.
Dichoso aquel que, corriendo entre los escollos de la guerra, la política y las desgracias públicas, preserva su honor intacto.
Obedecer es nuestro deber, es nuestro destino, y aquel que no quiera someterse a la obediencia será necesariamente destruido.
Un hombre inteligente es aquel que sabe ser lo suficientemente inteligente como para contratar a personas más inteligentes que él.
Aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra.
El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.
No hay árbol recio ni consistente sino aquel que el viento azota con frecuencia.
Sabio es aquel que constantemente se maravilla.
La inteligencia es casi inútil a aquel que no tiene más que eso.
Carácter firme es aquel que puede pasar sin éxitos.
Es muy difícil someter a la obediencia a aquel que no busca mandar.
El hombre feliz es aquel que, siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar.
El hombre más feliz es aquel que hace feliz a la mayor cantidad de sus semejantes.
Aquel que tiene fe no está nunca solo.
El hombre más feliz del mundo es aquel que sabe reconocer los méritos de los demás y puede alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.
Nadie puede librar a los hombres del dolor, pero le será perdonado a aquel que haga renacer en ellos el valor para soportarlo.
La gratitud es como aquel licor de Oriente que sólo se conserva en jarros de oro: perfuma las almas grandes y se agria en las pequeñas.
¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!
El hombre feliz es aquel que vive objetivamente, que es libre en sus afectos y tiene intereses amplios, y que asegura su felicidad a través de estos intereses y afectos, los cuales, a su vez, lo convierten en objeto de interés y afecto de muchos otros.
Desconfía de la persona que lo ve todo bien, y de aquel que lo ve todo mal.
Aquel que más posee, más miedo tiene de perderlo.
El hombre más peligroso es aquel que tiene miedo.
Aquel que es demasiado pequeño tiene un orgullo grande.
Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría, no podrá morir nunca.
Hay otro linaje de escépticos mucho más terribles, si cabe, que los que creen que todo es materia; todavía queda el caso de aquel escéptico para quien todo se reduce a su propio yo.
Ninguno nace libre de vicios; y el hombre más perfecto es aquel que sólo tiene los pequeños.