El arte es la firma de la civilización.
Nunca leo novelas ni ensayos, sino biografías. Para mí, es más importante la vida de un hombre que sus sueños de papel.
El arte no es representar lo bello, sino bellamente las cosas.
El arte nunca progresa, evoluciona.
No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.
El sabio generaliza; el artista individualiza.
El arte es el placer de un espíritu que penetra en la naturaleza y descubre que también ésta tiene alma.
No hay libro tan malo que no sirva para algo.
El negocio del cine es macabro, grotesco: es una mezcla de partido de fútbol y de burdel.
Lee los buenos libros primero; lo más seguro es que no alcances a leerlos todos.
La música es un arte que está fuera de los límites de la razón, lo mismo puede decirse que está por debajo como que se encuentra por encima de ella.
El cine nunca es arte. Es un trabajo de artesanía, de primer orden a veces, de segundo o tercero lo más.
Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las mayores novelas que jamás se hayan escrito.
La enorme multiplicación de libros, de todas las ramas del conocimiento, es uno de los mayores males de nuestra época.
Yo en todos los libros suelo leer el prefacio, porque a veces es lo mejor de la obra.
El arte es el reflejo del mundo. Si el mundo es horrible, el reflejo también lo es.
Proteger el gusto es matar el arte.
Un cuadro debe ser pintado con el mismo sentimiento con que un criminal comete un crimen.
La lectura es el viaje de quienes no pueden tomar el tren.
¿Qué es en el fondo actuar, sino mentir? ¿Y qué es actuar bien, sino mentir convenciendo?
La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo.
No se hace buena literatura con buenas intenciones ni con buenos sentimientos.
Una pantalla grande sólo hace que una mala película sea aún peor.
Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio.
No hay nada más común que la pasión por el arte.
Contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros.
La mejor defensa contra la mala literatura es una experiencia plena de buena literatura; así como para protegerse de los bribones, es mucho más eficaz relacionarse realmente con personas honestas que desconfiar por principio de todo el mundo.
Creo que una vida dedicada a la música es una vida bellamente empleada, y esa es a la que he dedicado la mía.
A veces, el arte está en los críticos. Ellos inventan el arte.