Usted ve, pero no observa.
Realmente, no sé si con justicia o no, a mí no me admira el ingenio, porque se ve que hay muchos hombres ingeniosos en el mundo. Tampoco me asombra que haya gente con memoria, por grande y portentosa que sea, ni que haya calculadores; lo que más me asombra es la bondad, y esto lo digo sin el menor asomo de hipocresía.
El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va.
El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta.
El mal está sólo en tu mente y no en lo externo. La mente pura siempre ve solamente lo bueno en cada cosa, pero la mala se encarga de inventar el mal.
¿Qué ve el ciego, aunque se le ponga una lámpara en la mano?
En Inglaterra, la libertad es una especie de ídolo. Al pueblo se le enseña a amarla y a creer en ella, pero ve muy pocos de sus resultados. El pueblo puede moverse libremente, pero dentro de altas murallas.
Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego.
Los vecinos que uno nunca ve de cerca son los vecinos ideales y perfectos.
¿En dónde ve el pueblo español su principal peligro, el más inminente? En el poder dejado por una tolerancia mal entendida.
El enano ve gigantes por todas partes.
Esa que llaman Fortuna por ahí es una mujer borracha y caprichosa, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace ni sabe a quién derriba.
La desgracia abre el alma a una luz que la prosperidad no ve.
El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve.
El ojo ve bien a Dios solamente a través de las lágrimas.
Todo el mundo comete errores. La clave está en cometerlos cuando nadie nos ve.
La gente cortesana suele ser dura con sus inferiores, porque instintivamente ejerce represalias por las humillaciones perpetuas a las que se ve sometida en los palacios.
El que se ve en una situación peligrosa piensa con las piernas.
Acostada en medio de la desdicha, el alma ve mucho.
El optimista encuentra una respuesta para cada problema. El pesimista ve un problema en cada respuesta.