Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande cae en poder de algún perro principal, quien lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía.
El que hace un favor a quien lo merece, él mismo lo recibe.
Quien canta, sus males espanta.
Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie.
Cuando un hombre quiere matar a un tigre, lo llama deporte; cuando es el tigre quien quiere matarle a él, lo llama ferocidad.
El azar sólo favorece a quien sabe cortejarlo.
Es un axioma que aquel a quien todos conceden el segundo lugar, tiene méritos indudables para ocupar el primero.
No te avergüences de someterte a las leyes y a quien sabe más que tú.
No vive quien no vive con seguridad.
Inocente es quien no necesita explicarse.
Quien a ser traidor se inclina, tarde volverá en su acuerdo.
Si nos volvemos hacia una realidad más grande, es una mujer quien nos tendrá que enseñar el camino. La hegemonía del macho ha llegado a su fin. Ha perdido contacto con la tierra.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bien.
Quien se pica, ajos come.
Quien fue a Sevilla perdió su silla.
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifiesta aborrecerla, en alabarle por esto, es adulado con placer.
Quien quiere ahogar a su perro dice que está rabioso.
Quien deja vivo al ofendido, ha de temer siempre a la venganza.
Trabaja toda la vida para comprar una casa, y cuando, por fin, la casa ya es tuya... no hay quien viva en ella.
Quien ama el peligro, en él perece.
¿Quién se siente desgraciado por no ser rey, sino por ser un rey destronado?
Todo adulador vive a expensas de quien lo escucha.
Bien acierta quien sospecha que siempre yerra.
Por fiel que uno quiera ser, nunca deja de traicionar la singularidad del otro a quien se dirige.
Quién más se mueve, menos obra.
Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme.
Dime cómo te diviertes y te diré quién eres.
El modernismo es la actitud de quien no cree en lo que cree.
¿Quién sería lo bastante insensato para morir sin haber dado al menos la vuelta a su cárcel?
Quien más arriesga, combate mejor y con más ahínco.