Nada que se consiga sin pena y sin trabajo es verdaderamente valioso.
Cuando nos invade la pena, un día dura tanto como tres otoños.
Si la pena no muere, se la mata.
Vale la pena conocer al enemigo... entre otras cosas, por la posibilidad de que algún día se convierta en un amigo.
Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.
Mucha gente se hace una idea equivocada sobre la verdadera felicidad. No se consigue satisfaciendo los propios deseos, sino siendo fieles a un cometido que merezca la pena.
¿Qué felicidad no tiene algo de pena?
Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?
Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.
La pena uno puede soportarla solo, pero para estar alegre se necesitan dos.
La alegría es pena que se disimula; sobre la tierra no hay más que dolores.
Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse.
Estoy de acuerdo en que las sociedades deberían abolir la pena de muerte; pero que empiecen por abolirla los asesinos.
La educación ha logrado que las personas aprendan a leer, pero es incapaz de señalar lo que vale la pena leer.
La educación es algo admirable, sin embargo, es bueno recordar, que nada que valga la pena se puede enseñar.
El hombre es un experimento; el tiempo demostrará si valía la pena.
La pena de muerte sólo se ha perpetuado por una especie de crimen legal.
La pena de muerte es signo peculiar de la barbarie.
Los únicos ideales que vale la pena tener son los que puedes aplicar a la vida diaria. Y al mundo.
Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta y acepta voluntariamente una pena de prisión, para que se levante la conciencia social contra esa injusticia, en realidad, demuestra un respeto superior por el derecho.
La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud.
De mis disparates de juventud, lo que más pena me da no es haberlos cometido, sino no poder volver a cometerlos.
Nos damos bien a la pena y nos imponemos privaciones para curar el cuerpo; creo que se puede hacer lo mismo para curar el alma.
¡Qué pena que beber agua no sea un pecado! ¡Entonces sabría mucho mejor!
En todo lo que vale la pena tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor o tedio que hay que superar para que el placer pueda revivir y mantenerse.
Placer y pena son los dos únicos resortes que mueven y moverán el mundo.
Si ganamos aquí ganaremos en todas partes. El mundo es un hermoso lugar, vale la pena defenderlo y detesto dejarlo.
Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores.
La única simplicidad que vale la pena de conservar es la del corazón, la simplicidad que acepta y goza.