El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor.
Muchos gritan y discuten hasta que el otro calla. Creen que le han convencido. Y se equivocan siempre.
El respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad.
¿Cómo sabes si la Tierra no es más que el infierno de otro planeta?
Morir mañana es tan bueno como morir cualquier otro día.
Cuando pienso que un hombre juzga a otro, siento un gran estremecimiento.
Es de sentido común elegir un método y probarlo. Si falla, admitirlo sinceramente y probar con otro. Pero, sobre todo, intentar algo.
Un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro.
Si os veis en la necesidad de oponeros al dictamen de otro, hacedlo.
No todo en la vida es de un color o de otro. Miren sino el arco iris.
Que no hay, para olvidar amor, remedio,como otro nuevo amor, o tierra en medio.
No fracasa en este mundo quien le haga a otro más llevadera su carga.
Un clavo saca otro clavo.
No hay peor sordo que el que no puede oír; pero hay otro peor, aquél que por una oreja le entra y por otra se le va.
Si otro te injuria, puedes olvidarlo; si injurias tú, nunca olvidarás.
No son los dos sexos superiores o inferiores el uno al otro. Son, simplemente, distintos.
No tenemos otro mundo al que podamos mudarnos.
La necesidad ha hecho aparearse a quienes no pueden existir el uno sin el otro, como son el varón y la mujer.
Todo lo que se mueve es movido por otro.
Nunca se logra ningún beneficio sin perjudicar a otro.
Casi nadie repara por sí mismo en el mérito de otro.
Por fiel que uno quiera ser, nunca deja de traicionar la singularidad del otro a quien se dirige.
Aceptar un favor de un amigo es hacerle otro.
El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él.
El papel más honroso en una conversación corresponde al que da la ocasión a ella, y luego al que la dirige y hace que se pase de un asunto a otro, pues así uno dirige la danza.
El arte del comerciante consiste en llevar una cosa desde un lugar donde abunda a otro donde se paga más caro.
Las cartas de recomendación son las que se entregan a un inoportuno para que vaya a importunar a otro.
Cuando un ciego grita a otro ciego, los dos tropiezan en la misma piedra.
Nadie puede poner una cadena en el tobillo de su prójimo sin tener el otro extremo alrededor de su cuello.
He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.