No es buen amigo aquel que se quema la lengua y no avisa al otro de que la sopa está caliente.
La camaradería no es más que la mitad de la vida: la otra mitad es el amor, una cosa tan diferente de aquella, que podría uno imaginarse que fue creada para otro universo.
Ser amigos, es ser yo con el otro, para formar uno.
No hay amistad más grande que la de un borracho hacia otro borracho.
Un amigo es aquel que está a tu lado cuando probablemente preferiría estar en otro sitio.
Aquí, en esta vida, hay cosas las cuales puedes olvidar de un día para otro pero el olvidar a un amigo te costará casi toda tu vida.
Antes pensaba que la verdadera amistad era imposible, pues la vida me había mostrado su otro lado, pero puedo asegurar que sí existe porque tengo a alguien por quien levantarme todos los días de la cama y luchar para seguir adelante. Así que si todavía no creéis en la verdadera amistad, buscadla que seguro que la encontraréis.
Dos amigos no quieren de la misma manera: uno besa, y el otro solo tiende la mejilla.
La amistad es cosa de dos, pero aunque a veces uno no tenga la impresión de serlo, el otro siempre estará allí para preguntar qué ocurre.
La amistad es pensar en voz alta delante del otro.
Hay dos caminos: uno que te llevará por el lado bueno y otro por el malo.
Una amigo es oír tu alma en cuerpo de otro.
El amigo es otro yo. Sin amistad, el hombre no puede ser feliz.
Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo.
Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir en la arena... donde el viento y el perdón se encargarán de borrarlo... Por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, debemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento del mundo podrá borrarlo.
El hombre que comprendiese a Dios sería otro Dios.
No creo que Dios quiera exactamente que seamos felices, quiere que seamos capaces de amar y de ser amados, quiere que maduremos, y yo sugiero que precisamente porque Dios nos ama nos concedió el don de sufrir; o por decirlo de otro modo: el dolor es el megáfono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos; porque somos como bloques de piedra, a partir de los cuales el escultor poco a poco va formando la figura de un hombre, los golpes de su cincel que tanto daño nos hacen también nos hacen más perfectos.
Casi siempre que un matrimonio se lleva bien, es porque uno de los esposos manda y el otro obedece.
Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección.
Siempre hay alguien que besa y otro que se limita a permitir el beso.
Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad.
Es el otro el que siempre nos salva. Y si hemos llegado a la edad que tenemos es porque otros nos han ido salvando la vida, incesantemente.
El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta, hay que tirarlo y empezar otro nuevo.
El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.
Uno nunca se enamora, y ese fue su infierno. Otro, sí, y esa fue su condena.
Amar es verse como otro ser nos ve.
Si un amor se va sin despedirse, déjalo ir, ya que cuando se va uno llega otro mejor que te hará más feliz de lo que fuiste con esa otra persona.
El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte.
El amor es el regocijo por la sola existencia del otro.
Mi generosidad es ilimitada como el mar, y tan profundo mi amor. Cuanto más te doy, más tengo, pues uno y otro son infinitos.