Mal de locura, sólo la muerte lo cura.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Vivir juntos es igual que estar casados.
Yo que la buscaba, y ella que no quiso esconderse, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Hasta que se padece, el mal no es conocido.
De día beata, de noche gata.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Barba de tres colores no la traen sino traidores.
De cien en cien años, vuelve el río por sus cauces.
Innovar, casi siempre para empeorar.
Gato con guantes, no caza ratones.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Da lo tuyo antes de morir, y disponte a sufrir.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Jabón y buenas manos sacan limpios los paños.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
El gallo que es bueno canta igual en su corral que en el ajeno.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
Zapateros: los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Un oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Justo es que pierda lo suyo quien quiso robar lo tuyo.