Favor del soberano, lluvia en verano.
Quien más mira, menos ve.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Junta lo bueno con lo malo, y todo se volverá malo.
Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Ve despacio y no llegarás cansado.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Gana poco, pero gana siempre.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Jamás creó una puerta Dios, sin que abriera dos.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Oír a todos, creer a pocos.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
De cornada de burro, no he visto morir a ninguno.
Más vale prevenir que curar.
Con las glorias se olvidan las memorias.
Borrón y cuenta nueva, la pasada cuenta aprueba.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Haz bien y no mires a quien.
A lo hecho, pecho.
Un alma sola, ni canta ni llora.
No hay cosa que no tenga su contra.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Con el ingrato, no tengas trato.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Joven es quien está sano, aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.