Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
La buena jornada empieza muy temprano.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Si tu vecina te alaba y felicita, es que para algo te necesita.
Vino y amores, de viejo los mejores.
No cuentes los polluelos antes de que salgan los huevos.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Tienes menos sesos que una piedra.
Marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Predicar en el desierto sería un gran desacierto.
Yo mando a mi gato, y mi gato manda a su rabo.
Juramento, juro y miento.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Tanto va el cántaro a la fuente que se rompe.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Feria de loco es el mundo todo.
Invierno frío, verano caluroso.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Tu secreto está en tu seno, y no en el ajeno.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.