Donde mora la libertad, allí está mi patria.
Nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro.
Busca la libertad, don tan preciado como sabe quien por ella dé la vida.
No es libre el que se ríe de sus cadenas.
A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad.
¡Oh, libertad gran tesoro! porque no hay buena prisión, aunque fuese en grillos de oro.
La libertad no es posible más que en aquellos países en que el derecho predomina sobre las pasiones.
Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.
No es bueno ser demasiado libre. No es bueno tener todo lo que uno quiere.
Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?
¡Oh, dulce nombre de la libertad!
El árbol de la libertad debe ser alimentado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos: es su fertilizante natural.
El límite saludable de nuestra libertad es la libertad de los demás.
Uno tiene que ir muy lejos para saber hasta dónde puede llegar.
En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida.
La libertad no es un fin, sino un medio para desarrollar nuestras fuerzas.
¿Acaso soy libre si mi hermano todavía está encadenado a la pobreza?
La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten. Si un ciudadano tuviera derecho a hacer lo que estas prohíben, ya no sería libertad, pues cualquier otro tendría el mismo derecho.
Pueden forzarte a decir cualquier cosa, pero no hay manera de que te hagan creerlo. Dentro de ti nunca pueden entrar.
Somos libres: libres como las barcas perdidas en el mar.
No nos hacemos libres por negarnos a aceptar nada superior a nosotros, sino por aceptar lo que está realmente por encima de nosotros.
La libertad no es simplemente un privilegio que se otorga; es un hábito que debe adquirirse.
Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno. Es defensor de su libertad.
Si te dan un papel pautado, escribe por detrás.
Una dulce y triunfante libertad se apodera de aquellos que saben que van a morir pronto.
Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad.
¿Quién es libre? Sólo el que sabe dominar sus pasiones.
No hay nada que pueda quitar la libertad a un hombre salvo otros hombres. Para ser libre, un hombre debe ser libre de sus hermanos.
Dando libertad a los esclavos, la aseguramos a los libres.