Los mayores enemigos de la libertad no son aquellos que la oprimen, sino los que la ensucian.
En el mundo moderno, la libertad es lo contrario de la realidad; pero es sin embargo su ideal.
En aquellos días aprendí dónde hay que interrumpir la discusión para que no se convierta en embuste y dónde debe comenzar la resistencia para salvaguardar la libertad.
Es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad.
La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo.
Quien en nombre de la libertad renuncia a ser quien debe ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia será una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.
Desde la infancia nos enseñan; primero a creer lo que nos dicen las autoridades, los curas, los padres... y luego a razonar sobre lo que hemos creído. La libertad de pensamiento es al revés: primero hay que razonar y luego creeremos en lo que nos parezca bien de lo que razonamos.
El único medio de conservar la libertad del hombre es estar siempre dispuesto a morir por ella.
La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer.
Si no estás preparado para morir por ella, saca la palabra libertad de tu vocabulario.
No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres.
Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.
El hombre nace libre, responsable y sin excusas.
La libertad sin una autoridad fuerte e incólume, no es libertad al cabo de poco tiempo, sino anarquía.
No puedes separar la paz de la libertad, porque nadie puede estar en paz, a no ser que tenga su libertad.
La libertad abstracta, al igual que otras simples abstracciones, no puede ser encontrada.
La libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política, el derecho.
La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de cada país, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de hambre.
¿De qué sirve la libertad política para los que no tienen pan? Sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos.
¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser uno mismo.
La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse.
Los países no se cultivan en función de su fertilidad, sino en función de su libertad.
La libertad no es otra cosa que aquello que la sociedad tiene el derecho de hacer y el estado no tiene el derecho de impedir.
La libertad sólo reside en los estados en los que el pueblo tiene el poder supremo.
No más partidos, no más autoridad, libertad absoluta del hombre y del ciudadano: esta es mi profesión de fe social y política.
Te dicen descuidado porque están acostumbrados a los jardines, no a la selva.
No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.
Libertad es nuestra propia tiranía; tiranía es la libertad de los demás.
El único hombre que es realmente libre es aquel que puede rechazar una invitación a comer sin dar una excusa.