La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.
La ciencia es la verdadera escuela moral; ella enseñan al hombre el amor y el respeto a la verdad, sin el cual toda esperanza es quimérica.
Pierre Eugèn Marcellin Berthelot
La verdadera ciencia está muy por encima de los apasionamientos políticos, de las diferencias de raza e idioma y de los sectarismos religiosos.
La verdadera grandeza de la ciencia acaba valorándose por su utilidad.
Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia pone al hombre ante la divinidad.
Hay grandes hombres que hacen que todos los demás se sientan pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.
La verdadera prueba de que se ha nacido con grandes cualidades es haber nacido sin envidia.
La verdadera grandeza no necesita la humillación de los demás.
La ciencia genuina, hasta donde alcanza su verdadera doctrina, carece de profundidad. La profundidad es cosa de la sabiduría.
La improvisación es la verdadera prueba del ingenio.
La verdadera humildad consiste en estar satisfecho.
La verdadera elocuencia consiste en no decir más de lo que es preciso.
Mucha gente se hace una idea equivocada sobre la verdadera felicidad. No se consigue satisfaciendo los propios deseos, sino siendo fieles a un cometido que merezca la pena.
La dulce piedad es el símbolo de la verdadera grandeza.
La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.
Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.
No hay verdadera felicidad en el egoísmo.
El egoísmo es el único ateísmo verdadero; el anhelo y el desinterés, la única religión verdadera.
La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo.
La verdadera libertad del hombre consiste en que halle el camino recto y en que ande por él sin vacilaciones.
Toda religión que no afirme que Dios está oculto, no es verdadera.
A dos hombres venero en este mundo: al labrador sufrido de mano callosa y nervuda, en la que permanecerá para siempre una majestad real e indeleble, puesto que en ella está el cetro de este mundo. Y a aquel que trabaja por las necesidades imprescindibles del espíritu; no por el pan cotidiano, sino por el pan de la verdadera vida.
Así como un árbol tiene una sola raíz y múltiples ramas y hojas, también hay una sola religión verdadera y perfecta, pero diversificada en numerosas ramas, por intervención de los hombres.
La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad?
La verdadera civilización es aquella en la que todo el mundo da a todos los demás todos los derechos que reclama para sí mismo.
Una verdadera anarquía es el elemento generador de la religión. De la destrucción de todo lo posible, levanta su gloriosa cabeza como una nueva creadora del mundo.
Sólo hay una religión verdadera, pero pueden haber muchas especies de fe.
Cómo tener confianza en una mujer que le dice su verdadera edad. Una mujer capaz de decir esto es capaz de decirlo todo.
Hemos olvidado que nuestra única meta es vivir y que vivimos cada día, y que en todas las horas de la jornada alcanzamos nuestra verdadera meta si vivimos... Los días son frutos y nuestro papel es comerlos.
La verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente.