El inventor de una máquina puede estar seguro de que será recompensado en vida; pero el autor de un gran poema, así como el apóstol de una verdadera religión, han de estar casi seguros de todo lo contrario.
Puedes hablar de la tiranía de Nerón y Tiberio, pero la verdadera tiranía es la del vecino de al lado.
La sonrisa es una verdadera fuerza vital, la única capaz de mover lo inconmovible.
La noche es larga para quien yace despierto; la milla es larga para quien va cansado; la vida es larga para el necio que no conoce la verdadera ley.
La discriminación contra los negros está presente en cada momento de sus vidas para recordarles que la inferioridad es una mentira que solo acepta como verdadera la sociedad que los domina.
Si sufres injusticias consuélate, porque la verdadera desgracia es cometerlas.
La verdadera nobleza consiste en saber valerosamente sufrir por los demás y no permitir que los demás sufran por nosotros.
La corona de la verdadera nobleza es una corona de espinas.
No existe para el hombre más que una verdadera desdicha: incurrir en falta y tener motivo de censura contra sí.
Nada tan estúpido como vencer; la verdadera gloria está en convencer.
Existe una tentación extremadamente sutil y peligrosa de confundir la paz con la simple ausencia de guerra, como estar tentados de confundir la salud con la ausencia de enfermedad, o la libertad con el no estar preso. La terminología es a veces engañosa. Por ejemplo, la expresión coexistencia pacífica significa ausencia de guerra y no verdadera paz.
La verdadera causa final reside en los seres inmóviles.
El avión es solamente una maquina, pero qué invento tan maravilloso, qué magnífico instrumento de análisis: nos descubre la verdadera faz de la Tierra.
La verdadera sexualidad no es el simple acercamiento de los sexos, sino el trabajo creador del hombre y la maternidad de la mujer.