Mal camino, no va a buen lugar.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Quien tiene buen norte, seguro va y seguro viene.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
O bien, o mal, cada cual va a lo suyo.
Ocasión que se va, quién sabe si volverá.
Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo que perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.
Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas.
Y de veras que nunca sabes lo pomposo que va a resultar algo hasta que lo ves impreso.
La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón.
La auténtica intuición artística va más allá de lo que perciben los sentidos y, penetrando en la realidad, intenta interpretar su misterio escondido.
Cuando un médico va detrás del féretro de su paciente, a veces la causa sigue al efecto.
Un optimista es el que cree que todo tiene arreglo. Un pesimista es el que piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo.
A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa.
Los genios son los que dicen mucho antes lo que se va a decir mucho después.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Cada uno habla de la feria según cómo le va en ella.
A la tercera va la vencida.
El que va acompañado de una linda mujer sabe que los amigos encontrados en la calle siempre tienen más cosas que decir que cuando vamos solos.
A la pista de tenis se va a jugar al tenis, no a ver si las líneas son rectas.
Quien no sabe mostrarse cortés, va al encuentro de los castigos de la soberbia.
Hay muchos que se van por las ramas, por uno que va directamente a la raíz.
El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va.
La fuerza que no va guíada por la prudencia, cae por su propio peso.
Hay momentos en los que todo va bien: no te asustes, no durarán.
Gobernar a base de miedo es eficacísimo. Si usted amenaza a la gente con que los va a degollar, luego no los degüella, pero los explota, los engancha a una carro... Ellos pensaran; bueno, al menos no nos ha degollado.
La misma esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de impaciencia.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
La ley es inexorable, como los perros: no ladra más que al que va mal vestido.
Hay pueblos a los que se les soborna con el nivel de vida para que no se detengan a pensar en qué dirección va su nivel de vida.