Si juegas bien tus cartas, las cosas irán bien a largo plazo. En el corto plazo, nadie lo sabe.
La propaganda es un arma blanda; sostenerla en tus manos demasiado tiempo, y se moverá como una serpiente, golpeando al otro lado.
Creo que si vives lo suficiente, te das cuenta de que gran parte de lo que sucede en la vida está fuera de tu control, pero la forma de responder a ella está en tus manos. Eso es lo que trato de recordar.
Compra lo que tú no tienes ninguna necesidad de y dentro de poco serás tú vender tus necesidades.
¿Es el Día de San Valentín un día para hacer magdalenas con tus hijos? No, San Valentín se supone que es un día de amor romántico.
Una vez que entiendas esto, podrás hacer que tu habitación cobre vida, diseñar una casa junto a tu familia, crear un jardín para tus hijos, encontrar lugares para trabajar, y hermosas terrazas donde puedas sentarte y soñar.
Cuando tienes un pincel en la mano, pintar a una mujer hermosa es muy parecido a poner tus manos sobre ella.
Tus hijos harán contigo lo que tú hicieres conmigo.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Zapatero a tus zapatos.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas.
Das poco cuando das tus posesiones. Es cuando das de ti mismo cuando realmente das.
No eres muy bueno si no eres mejor de lo que imaginan tus amigos.
Sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo.
Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades.
No confíes en tus sentimientos, porque, sean cuales sean ahora, muy pronto habrán cambiado.
Perdona a tus enemigos, pero jamás olvides su nombre.
No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores.
Haz que tus familiares te reverencien más que te teman, pues el amor sigue a la reverencia, más el temor al odio.
¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.
Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.
Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
El mundo exige resultados. No le cuentes a otros tus dolores del parto. Muéstrales al niño.
Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no te consideres obligado a llevársela.
Si lloras de alegría, no seques tus lágrimas: las robas al dolor.
Si llamas experiencias a tus dificultades y recuerdas que cada experiencia te ayuda a madurar, crecerás fuerte y feliz, no importa cuán adversas parezcan las circunstancias.
Si tienes buen estómago, no te duele ningún costado y puedes andar con tus pies, ninguna otra cosa mejor podrán añadirte todas las riquezas de los reyes.
Siempre hay alguien que te dice lo que debes hacer. Ya no existe el silencio; en todas partes hay ruido. Si tú no estás con tus propios pensamientos, ¿cómo vas a entender el sentido de las cosas? Es imposible. Vivimos bajo una manipulación perversa, muy sutil.