¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos.
Nada dura para siempre, ni siquiera tus problemas.
Repara tus faltas cuando lloras.
Cita siempre tus propios errores antes de referirte a los ajenos. Así nunca parecerá que presumes.
Nunca lleves tus mejores pantalones cuando salgas a luchar por la paz y la libertad.
Puedes ser invencible si nunca emprendes un combate del que no estés seguro de poder regresar y sólo cuando sepas que la victoria está en tus manos.
Toma problemas prestados, si te lo dicta tu naturaleza, pero no los prestes a tus vecinos.
La prueba para saber si puedes hacer un trabajo o no, no debería depender de la organización de tus cromosomas.