Quien gobierna, mal descansa.
La volubilidad de la mujer a quien amo es sólo comparable a la infernal constancia de las mujeres que me aman.
Quien cambia felicidad por dinero,no podrá cambiar dinero por felicidad.
¡Bienaventurado todo aquel a quien la mujer dice no quiero, porque ése, a lo menos, oye la verdad!
Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta y acepta voluntariamente una pena de prisión, para que se levante la conciencia social contra esa injusticia, en realidad, demuestra un respeto superior por el derecho.
¿Qué es, pues el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé.
Sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo.
No desprecies el recuerdo del camino recorrido. Eso no retrasa tu carrera, sino que la dirige; quien olvida su punto de partida, fácilmente pierde la meta.
El futuro es algo que cada cual alcanza a un ritmo de sesenta minutos por hora, haga lo que haga y sea quien sea.
El tiempo es infiel con quien abusa de él.
La muerte, como final del tiempo que se vive, sólo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado vivir.
Quien mira lo pasado, lo porvenir advierte.
¡Insensato quien fía al porvenir!
Es el porvenir quien debe imperar sobre el pasado, y de él recibimos la orden para nuestra conducta respecto a lo que fue.
Quien bien gane, bien gaste, pero no malgaste.
Vamos, vamos — dijo el padre de Tom — a tu edad ya no tienes excusa para ser libertino. Es hora, hijo, de pensar en casarte. —Eso digo yo, padre. ¿La esposa de quién?
Peca de grosero quien espera que le digan que se vaya.
Quien no mira adelante, se queda atrás.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su perro.
De fuera vendrá quien de casa te echará.
Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo, entonces ¿Quién soy?.
El primer efecto del amor es inspirar un gran respeto; se siente veneración por quien se ama.
Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres.
Quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza.
Nunca llega a ser coronado por la inmortalidad quien teme ir adonde le conducen voces desconocidas.
Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y las crea si no las encuentra.
A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.