Ernest Hemingway nunca ha utilizado una sola palabra que pueda enviar a un lector al diccionario.
Pobre Faulkner, ¿realmente cree que las grandes emociones vienen de las grandes palabras?
Lo siento, no puedo ir la primera noche, lo intentaré la segunda si es que la hay.
Es una persona un poco modesta, que aún debería serlo más.
Es un hombre hecho a sí mismo y que adora a su creador.
Winston Churchill, tengo dos entradas para el estreno de mi nueva obra; trae un amigo... si es que le tienes.
Siempre es bueno cuando se tienen amores ausentarse por algún tiempo. Así podemos cerciorarnos de si es cariño efectivo el que nos tienen o es capricho pasajero.
Los males que no tienen fuerza para acabar la vida, no la han de tener para acabar la paciencia.
Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.
Lo verdaderamente mágico de nuestro primer amor es la absoluta ignorancia de que alguna vez ha de terminar.
Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos.
Las heridas que no se ven son las más profundas.
Cuando afirmé que moriría soltero, era porque no pensaba vivir hasta casarme.
A nadie te pareces desde que yo te amo.
¿Cómo juzgar en un mundo donde se intenta sobrevivir a cualquier precio, a aquellas personas que deciden morir? Nadie puede juzgar. Sólo uno sabe la dimensión de su propio sufrimiento, o de la ausencia total de sentido de su vida.
No basta un gran amor para retener eternamente a la persona que se ama, si al mismo tiempo no llenamos su existencia de un rico contenido, incesantemente renovado.
Jamás en la vida encontraréis ternura mejor, más profunda, más desinteresada ni verdadera que la de vuestra madre.
Hay dos tipos de mujeres: las feas y las que se maquillan.
La belleza de las cosas existe en el espíritu del que las contempla.
Economizad las lágrimas de vuestros hijos a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba.
Lloramos al nacer por tener que entrar en este gran escenario de locos.
¡Feliz Navidad! La que nos hace recordar las ilusiones de nuestra infancia, le recuerda al abuelo las alegrías de su juventud y transporta al viajero a su chimenea y a su dulce hogar.
No basta con levantar al débil; también hay que sostenerlo después.
Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo.
El hombre sin espíritu musical y que no se conmueve con la armonía de dulces sonidos, es capaz de todas las traiciones, insidias y latrocinios.
El silencio es un amigo que jamás traiciona.
Antes de nada, sé honesto contigo mismo. Y así, tan cierto como la noche sigue al día, descubrirás que no puedes mentir a nadie.
La música es el alimento espiritual de los que viven de amor.
Si cuentas los días de sol y los nublados en el año, verás que los días serenos son la mayoría.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.