El fuego prueba el oro; la miseria los hombres fuertes.
La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro.
La gratitud es como aquel licor de Oriente que sólo se conserva en jarros de oro: perfuma las almas grandes y se agria en las pequeñas.
¡Oh, libertad gran tesoro! porque no hay buena prisión, aunque fuese en grillos de oro.
Nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro.
Buscar el yo en el poder del oro es edificar sobre arena.
El oro es como las mujeres, que todos dicen mal de ellas y todos las desean.
Una llave de oro abre todas las cerraduras.
Cada momento es de oro para quienes saben valorarlo.
Donde hay niños, existe la Edad de Oro.
El tiempo es oro.
¿Para qué es oro el tiempo más que para verlo pasar acariciándolo?
No todo lo que es oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida.
Probamos el oro en el fuego, distinguimos a nuestros amigos en la adversidad.
La palabra es plata y el silencio es oro.
El oro hace soberbios, y la soberbia, necios.
Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco.
Los grilletes de oro son mucho peores que los de hierro.
Los asnos prefieren la paja al oro.