No tomes decisiones estando enfadado, ni hagas promesas estando feliz.
En nuestro equipo no hay ni un sólo ejercicio que no se haga con la herramienta más importante, que es el balón.
Siempre nos habían dicho "no, es que todos sois iguales", el entrenador, "para mi todos sois iguales", y es la mentira mayor que existe en el deporte. No todos son iguales, ni todos tienen que ser tratados igual.
No tengo que hacer nada para que me quieran (el amor de la madre es incondicional). Todo lo que necesito es ser su hijo. El amor de la madre significa paz, no hace falta conseguirlo, ni merecerlo.
Modernas que no sueltan el bolso ni para bailar cumbias.
Hacer el amor implica una conexión con el amor que no se da todo el tiempo, ni siquiera entre dos personas que se aman.
Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.
No olvides tu historia ni tu destino.
Lo juro, por mi vida y mi amor por ella, que nunca voy a vivir por el bien de otro hombre, ni pedir a otro hombre que viva por mi bien.
Pasar de ser un delincuente que defrauda a ser un delincuente confeso que no recibe castigo cuesta el 10%... ni el Mercadona tiene mejores ofertas.
Todos los razonamientos de los hombres no valen ni un sentimiento de las mujeres.
El verdadero amor viene en silencio, sin banderas ni luces intermitentes. Si escuchas campanas, revísate los oídos.
Yo creo que dos personas están conectadas en el corazón, y no importa lo que haces, o quién eres o dónde vives; no hay límites ni barreras si dos personas están destinadas a estar juntas.
Sólo el Estado consigue sus ingresos mediante coacción, amenazando con graves castigos a quienes se nieguen a entregarle su parte. A esta coacción se la llama “impuestos”, aunque en épocas de lenguaje menos refinado se la conocía con el expresivo nombre de “tributos”. La contribución es, pura y simplemente, un robo, un robo a grande y colosal escala, que ni los más grandes y conocidos delincuentes pueden soñar en igualar. Es una apropiación coactiva de las propiedades de los moradores (o súbditos) del Estado.
Una asociación de protección mutua contra la injusticia es como una asociación de protección mutua contra el incendio o el naufragio. No hay ninguna razón para obligar a nadie, sea quien fuera, a apoyar o unirse voluntariamente a una de estas asociaciones, ni para obligar a nadie a reunirse con cualquier otra asociación cuyas ventajas — suponiendo que las tenga — no le interesan o cuyos fines y métodos no aprueba.
No queremos tener líderes ni liderar. Queremos ser libres.
Cuando la ley se vuelve injusta, no debe aplicarse, ni siquiera el juez tiene el derecho de imponerla, porque en la necesidad de mantener la justicia, todas las leyes y convenciones humanas deben ceder, y es lícito apartarse de lo establecido, ya que primero se debe impartir justicia a los ciudadanos antes que imponerles una ley implacable.
El mundo necesita actitudes, no opiniones. La opinión no alimenta el hambre ni cura la enfermedad.
Jamás en la vida encontraréis ternura mejor, más profunda, más desinteresada ni verdadera que la de vuestra madre.
Tu madre ha muerto, y antes o después yo moriré; tú, tus hermanos, tu hermana y todos sus hijos. Todos nosotros muertos, pudriéndonos en el suelo. Es el nombre de la familia lo que perdura. Eso es todo lo que perdura. No es tu gloria personal, ni tu honor, sino la familia. ¿Lo entiendes? (Tywin)
Si piensas que tu profesor es duro, espera a tener un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.
Si metes la pata no es culpa de tus padres ni de tus profesores, así que no lloriquees por tus errores y aprende de ellos.
El otro día vi un lío por la calle con mucha gente, en el que había gente muy variada. Estaban los de IU, que no se pierden ni una; y estaba, parece ser, lo que queda del PSOE, que debe ser bastante poco porque la cosa no era muy brillante. A lo mejor darse un paseíto por las calles es muy divertido, o ponerse detrás de una pancarta aunque te de igual lo que diga.
Ni los muertos pueden descansar en paz en un país oprimido.
Una civilización que deja un número muy grande de sus participantes insatisfechos y los conduce a la revuelta no tiene ni merece la perspectiva de una existencia duradera.
Desafortunadamente, no es muy bien comprendido que, de la misma manera que el Estado no tiene dinero propio, tampoco posee poder propio. Todo el poder que tiene es el que le ha dado la sociedad, más lo que de vez en cuando confisca bajo uno u otro pretexto. No existe otra fuente de la que el Estado pueda extraer poder. Por lo tanto, cada apropiación de poder estatal, ya sea voluntaria o confiscatoria, deja a la sociedad con menos poder. Nunca hay ni podrá haber ningún fortalecimiento del poder del Estado sin una correspondiente y prácticamente equivalente disminución del poder social.
Carta de una madre a su hija: Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recuerda los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida. El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primeros pasos. Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré. Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.
Todo en él son rabias y más rabias, disgustos y más disgustos, pesares y más pesares; si el que compra algunas partidas ve que bajan, rabia de haber comprado; si suben, rabia de que no compró más; si compra, suben, vende, gana, y vuelan aún a más alto precio del que ha vendido, rabia de que vendió por menor precio; y si no compra ni vende, y van subiendo, rabia de que habiendo tenido impulsos de comprar, no logró concretarlos.
Nunca hice nada por accidente, ni ninguno de mis inventos vino por accidente, sino que vino por el trabajo.
No sabemos ni la millonésima parte de un uno por ciento de nada.