Todos los artistas comparten la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección brillante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es solo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes brilló ante los ojos de su espíritu.
El cemento armado es una musa honesta y útil, y quizás en manos de un arquitecto genial sería admirable; pero cuando se desmanda y se siente atrevida, como una cocinera lanzada a cupletista, hace tales horrores, que habría que sujetarla y llevarla a la cárcel.
La ciencia es un cetro en ciertas manos, al paso que en otras tan solo es un palitroque.
Algún día la ciencia puede llegar a tener en sus manos la vida del hombre y, haciendo estallar el mundo, la especie humana puede incurrir en un suicidio colectivo.
El hombre es inteligente porque tiene manos.
Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos.
Algunos parecen zurdos de ambas manos.
La sangre sirve sólo para lavar las manos de la ambición.
A los ídolos no hay que tocarlos: se queda el dorado en las manos.
Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría, no podrá morir nunca.
Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo.
Las ideas son capitales que sólo ganan intereses en las manos del talento.
Una mujer sería encantadora si uno pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos.
El porvenir está en manos del maestro de escuela.
El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento.
Manos blancas no ofenden.
Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.
El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.
Todo lo que es hecho, todo lo humano de la Tierra es hecho por manos.
Puedes ser invencible si nunca emprendes un combate del que no estés seguro de poder regresar y sólo cuando sepas que la victoria está en tus manos.
Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga expirar con un revés.