-Su majestad, le voy a recetar estos somníferos para que duerma mejor. -Ya vale la broma, ¿no? -Su majestad, por favor, no me elefante la voz.
El miércoles por la noche, es decir, el día que vi a Su Majestad en este momento en particular, tuve la oportunidad de consultar con todos los que propuse que se sometieran a su Majestad como ministros.
Lo fascinante de los australianos es que tienen esta calidad que son impermeables a la majestad. No están asombrados.
En casi todas las entrevistas alguien pregunta qué se hizo para destacar. Ni siquiera puedo recordar la última mentira de eso. Cuando Hanson estaba en auge, dijimos que Hanson significa asesinato. El nombre no tiene una historia particular. Su Majestad Infernal era una banda completamente diferente. Creo que se deriva de alguna broma de muerte en el metal.
La palabra majestad ahora se cayó, pero, con el más profundo respeto y humildad, que se había tratado en la cuenta. ¿Qué podía hacer? Acepté el título, y desde ese momento yo era conocido como el Conde Pedro.
Tengo mis mejores ideas en una tormenta. Yo tengo el poder y la majestad de la naturaleza de mi lado.
Sólo la virtud tiene la majestad de la muerte.
Más de un pecado me ha mancillado cuerpo y alma porque no controlo mis pensamientos ni guardo mis labios; sin embargo, me dirijo a Ti, oh Dios de majestad y amor, porque Tú eres la fuente de misericordia, a Ti, tan pronto como se me permite, con rapidez, porque sólo Tú puedes curarme. Me refugio bajo Tu protección.
A dos hombres venero en este mundo: al labrador sufrido de mano callosa y nervuda, en la que permanecerá para siempre una majestad real e indeleble, puesto que en ella está el cetro de este mundo. Y a aquel que trabaja por las necesidades imprescindibles del espíritu; no por el pan cotidiano, sino por el pan de la verdadera vida.