La vida humana representa, la mayor parte de las veces, una ecuación entre el pasado y el futuro.
De la conquista podemos decir que no se ha producido jamás por la fuerza y la imposición brutal, pues no dura una conquista de esta naturaleza. La conquista, lo mismo que el poder de imposición, ha de aportar, cosa esencial en toda sociedad humana, algún beneficio consigo, o bien los hombres con toda su fuerza la rechazarán.
Los sentimientos de culpa son muy repetitivos, se repiten tanto en la mente humana que llega un punto en que te aburres de ellos.
La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente.
Al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de la globalización.
El infortunio también es necesario para descubrir ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana.
La primera y la más simple emoción que descubrimos en la mente humana es la curiosidad.
La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa.
Toda la gama de la experiencia humana es tuya, y puedes disfrutarla, si decides aventurarte en territorios que no te ofrecen garantías.
Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que pueda prevenirlo.
Me afectan cualquier amenaza contra el hombre, contra la familia y la nación. Amenazas que siempre tienen su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar la vida.
La fatalidad posee una cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana.
No creo en la inmortalidad de las personas y considero que la ética es una preocupación exclusivamente humana, sin que exista ninguna autoridad sobrehumana detrás de ella.
Humana cosa es tener compasión de los afligidos; y esto, que en toda persona parece bien, debe máximamente exigirse a quienes hubieron menester consuelo y lo encontraron en los demás.
Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumia y rumia la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.