Teniendo en cuenta la naturaleza humana, ejercer el poder sobre el sustento de un hombre equivale a ejercer el poder sobre su voluntad.
Siempre he creído que si bien el hombre esperanzado en la condición humana es un loco, el que desespera de los acontecimientos es un cobarde.
Como la generación de las hojas, así la de los hombres. El viento esparce las hojas por el suelo, y la selva, reverdeciendo, produce otras en primavera: de igual manera, una generación humana nace y otra perece.
Algún día la ciencia puede llegar a tener en sus manos la vida del hombre y, haciendo estallar el mundo, la especie humana puede incurrir en un suicidio colectivo.
Donde brillan muchas bellezas no deben ofender algunas manchas, de las que rara vez se escapa la naturaleza humana.
Me convencí de que dudar de todo es carecer de lo más preciso de la razón humana, que es el sentido común.
Mientras admiramos y exaltamos las facultades de la inteligencia humana, nos olvidamos de buscar sus verdaderos colaboradores.
La belleza humana es el lujo de la naturaleza.
La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.
No tengo fe en la perfección humana. El hombre es ahora más activo, no más feliz, ni más inteligente, de lo que lo fuera hace 6000 años.
Los animales son de Dios. La bestialidad es humana.
Existen tres clases de inteligencia: la inteligencia humana, la inteligencia animal y la inteligencia militar.
El que quiere todo lo que sucede, consigue que suceda cuanto quiere. ¡Omnipotencia humana por resignación! A esta resignación sólo se llega por gracia.
No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo.
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
La obstinación es quizá la única cualidad humana valiosa no sólo en la profesión policial sino al menos en todas las que tienen que ver con el concepto de verdad.
Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.
Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.
La ignorancia humana no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta.
Solamente la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona consiste en estar en la Verdad y en realizar la Verdad.
La raza humana se encuentra en la mejor situación cuando posee el más alto grado de libertad.
Nunca se tendrá un mundo tranquilo hasta que se extirpe el patriotismo en la raza humana.
La sociedad humana constituye una asociación de las ciencias, las artes, las virtudes y las perfecciones. Como los fines de la misma no pueden ser alcanzados en muchas generaciones, en esta asociación participan no sólo los vivos, sino también los que han muerto y los que están por nacer.
Toda actividad humana transcurre dentro de la sociedad, sin que nadie pueda sustraerse a su influjo.
El dinero es una nueva forma de esclavitud, que sólo se distingue de la antigua por el hecho de que es impersonal, de que no existe una relación humana entre amo y esclavo.
Las ciudades son el abismo de la especie humana.
El hombre no es un animal social, sino cordial, y la familia es la forma menos imperfecta de la cordialidad humana.
Nuestra sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer, no será humana.
No tengo suficiente fe en la naturaleza humana como para ser anarquista.